Capítulo I: CiberCuba, la historia de Ana

CiberCuba por dentro, una historia contada con el sabor del café en los labios y la seguridad de que no son “la voz digital de los cubanos” como su eslogan proclama, desmonta al medio desde su interior para exponer algunas verdades que intentan disfrazar.

Silencio. Llueve en La Habana. Últimamente siempre llueve. Las calles de la ciudad parecen el escenario de una película apocalíptica. Al interior del edificio es diferente.

Estoy cansada, Tavo, hace tiempo que lo estoy, –me dice detrás del café achicharado–. Estoy al ponerme a vender croquetas, porque ya del periodismo no quiero vivir.

Reímos. Los cubanos somos así, reímos de nuestros problemas.

Estoy cansada de meter cuentos, inventarme cosas o de que me miren raro por ser periodista independiente, no vale la pena trabajar en CiberCuba. Deja que te cuente…

El destape

Sobre Cuba siempre han hablado medios “alternativos” de prensa, como Radio Swan o Radio y TV Martí, con un marcado interés por ensuciar la imagen del gobierno en la Isla y ganar adeptos para derrocar al poder político. Sin embargo, esos medios fueron perdieron relevancia y hubo una época de aparente silencio hacia el interior de la nación, mientras fuera de las fronteras nacionales emporios de las comunicaciones organizaban campañas difamatorias que desinformaban al mundo sobre cómo eran Cuba y los cubanos. Tristemente, cumplieron su objetivo.

Con el año 2012 llegó la época del “destape”. Ya con el terreno listo comenzaron a surgir revistas, periódicos y temerosos sitios webs que con métodos novedosos le dieron al pueblo lo que quería información inmediata, directa y hasta cruda, algo muy diferente a lo tradicionalmente hecho por los medios oficiales.

Así, ganaron seguidores en un público deslumbrado por sus técnicas novedosas, y muchos vieron en estos medios “independientes” un negocio rentable. Justo ahí nació CiberCuba.

Valencia, 2014. Luis Flores y Luis Manuel Mazorra habían estado ideando un sitio web que les permitiera hablar sobre temas que en Cuba no se solían tocar en la prensa, hacer estudios profundos, darle al pueblo lo que querían, y al inicio lo hicieron.

Corría el año 2015 y CiberCuba cumplía con lo que había prometido: trabajos periodísticos “diferentes”, historias de vida impactantes y crudas, farándula. El número de seguidores se dispara y los dos Luises saben que han triunfado. Pero el pueblo de Cuba ha perdido.

Entre textos nostálgicos sobre la historia de la Isla fueron fomentando la desinformación al desviar las miradas hacia temas relativamente polémicos que, bajo su óptica, tomaron matices totalmente negativos para el gobierno cubano. Inteligentemente, intentaban incrementar el descontento popular, generalizando pensamientos nocivos que, desde su plataforma, se vestían de verdad para manipular a quien se pusiera en su camino. Algunos lo notaron y cortaron sus vínculos con CiberCuba, otros no.

Culpas

Antes de la crisis y la COVID recuerdo que Ana nunca tenía tiempo para reuniones de amigos, por eso me sorprendió cuando llegó a mi casa, empapada y con ganas de confesarse.

Ni me preguntes –aclaró nada más cruzar la puerta, pero sabía que lo que Ana necesitaba era todo lo contrario.

Mientras se seca prendo el fuego y pongo el café. La veo más delgada, ojerosa, pero ese es un mal común entre periodistas.

Después de hablar sobre temas triviales comenzamos a caer en el meollo café en mano.

Chico que malo está esto, digo, el café.

Ella está nerviosa porque acaba de confesarme que se quiere ir de CiberCuba, que quiere recuperar su vida.

Ana se había graduado cuando CiberCuba iniciaba y por su mente no había pasado que terminaría siendo periodista independiente. Llegó al medio varios años después por un amigo que le quería hacer un favor porque Ana ganaba muy poco en el medio oficial donde trabajaba y en CiberCuba pagaban bien.

Numerosos medios independientes cubanos se nutren de periodistas que buscan mejores pagos.

Aunque con miedo al inicio, Ana aceptó y, sin dejar su trabajo con el Estado, comenzó a colaborar con el medio independiente usando un seudónimo. Primero eran trabajos sencillos, crónicas o reportajes que no tenían que ver con política. Ana se fue afianzando en CiberCuba.

Poco a poco dejó todos sus vínculos con la prensa oficial, haciendo de CiberCuba y otro medio naciente, CubaCute, sus únicas fuentes de ingreso. Le iba bien, la paga era buena y se fue acostumbrando a un nuevo nivel de vida.

El problema llegó con su primer trabajo político. Me cuenta que recibió un email ordenándole que debía darle seguimiento a una noticia por el noticiero de la televisión cubana, el Granma y el Juventud Rebelde y que al día siguiente tenía que enviar un trabajo urgente sobre el tema.

Siempre se habla todo negativo al gobierno. Donde menos se imagina está el truco. La idea es centrarse en grupos vulnerables de personas, tratar temas de derechos humanos, de derechos sexuales, raciales. ¿Me das más guachipupa de esa? –me dice ya más relajada–. Tavo, aquí hay cosas mal, pero no tanto como ponemos en CiberCuba. Ya no me acuerdo cuando fue el último trabajo que publiqué que hablara algo positivo.

Ana me dice que el dinero no le paga que la mamá le reclame todo el día en casa ser periodista independiente, que este tiempo de encierro por la COVID-19 la ha puesto a pensar y que no tiene vida, que quiere tener un novio y no tener que estar dándole explicaciones de a qué se dedica.

Si tengo que escribir otro trabajo más hablando mmm…entiras de esto aquí no sé por qué me dé.

Mecanismos internos

Las rutinas productivas de todos los medios de prensa se parecen; la diferencia está en la finalidad que persiguen sus trabajos y la seriedad en cuanto a la elaboración de sus productos.

CiberCuba no es atípico, aunque es cuestionable cómo logran sustentar su funcionamiento siendo un medio independiente sin aparentes patrocinadores.

En su gran mayoría, los medios independientes cubanos son financiados por estructuras manejadas por la CIA, como la NED, y que responden a los intereses del gobierno estadounidense. Foto: Tomada de La Pupila Insomne

Varias veces han sido acusados de recibir dinero de organizaciones de origen dudoso y con fines políticos cuestionables como la Fundación Nacional Cubano Americana, la USAID o la Fundación Nacional para la Democracia o NED, como se le conoce por su nombre en inglés, que ha ganado fuerza en los últimos tiempos.

La NED, creada por el Congreso estadounidense, ayuda a financiar cada año a más de mil proyectos alrededor del mundo. En 2018 se destinaron 4 millones 643 mil 525 dólares solo para Cuba, con el objetivo de fomentar su concepto de “democracia”. Quienes esperen ser financiados por esta fundación deben cumplir varios requisitos y acatar sus órdenes.

Sin embargo, CiberCuba afirma en su propia página web que logra sus ingresos, que ascendían a 859 mil 297 euros en 2019, a través de publicidad y anuncios, asunto en el que económicos y especialistas en mercadotecnia digital dudan de la veracidad de la información.

No obstante, al carecer de pruebas, solo queda el análisis empírico de sus trabajos, que oscilan diariamente entre los 13 y 26, cada uno de ellos filtrados con el mismo tamiz que otros medios “independientes” como CubaNet, ADN Cuba o Cubita Now, que recrean el espectro más oscuro de la realidad cubana respondiendo a los intereses de sus financistas. Entonces, si CiberCuba es en buen cubano “el mismo perro con diferente collar”, surge esta interrogante: ¿a qué intereses responde?

En un momento en que las fake news son un tema común en la agenda mediática, los seguidores de CiberCuba continúan en aumento, alcanzando hasta mil visualizaciones diarias. Ello podría tener su origen en la diversificación de sus contenidos y su reflejo en otras plataformas de comunicación como lo es Facebook.

El género periodístico por excelencia en los canales de CiberCuba es la noticia, para el que se auxilian de las primicias que ofrecen otros medios, de los que extraen los titulares y los transforman a su conveniencia.

Los artículos de fondo son prácticamente inexistentes; por otra parte, un alto número de trabajos presentan errores ortográficos, semánticos y son cargados con términos como “régimen” o “dictadura”, remarcando su esencia opositora.

Otro punto y aparte es el uso de las fuentes de información. Entre sus contenidos destacan:

  • Trabajos de otros medios de prensa cubanos en los que, si acaso, agregan algún que otro comentario sobre el tema que se describe. En este tipo de publicación, la práctica es simplemente contradecir o cuestionar lo que declaran los medios estatales.
  • Publicaciones que salen en redes sociales en el muro o perfil de cualquier usuario y automáticamente se convierten en noticia. En este sentido, mayormente se visibilizan denuncias de supuestos maltratos de las autoridades, violaciones de derechos de los cubanos, comparaciones asimétricas y todo lo que implique, en sentido general, mancillar la sociedad cubana.

El mito de la gran de red de periodistas de CiberCuba en la Isla es solamente eso, un mito. La carencia de historias, de informaciones propias y el crónico acomodamiento a realizar titulares al estilo “Cubano explota en redes sociales” denota, ante todo, un vacío informativo. Por eso, casi cualquiera puede ser una fuente de información.

Siempre que llueve…

Ana me ha dicho que se le hace tarde, que le pagó a un vecino para que la trajera y ya debe estar al venir a recogerla. Está lista para irse.

Hace semanas que no trabajo, no lo he dejado por miedo al cambio, pero hoy mismo lo dejo.

¿Estás segura? –le pregunto.

Sí, no pienso colaborar con más ningún medio independiente y menos con CiberCuba.

¿Y de qué vas a vivir?

No sé, a lo mejor me pongo a vender croquetas –sonríe, mientras la puerta se cierra a sus espaldas.

Varios amigos como Ana han experimentado las “mieles del periodismo independiente” y han terminado desilusionados, llevando a dos bandas su vida, trabajando de día en medios oficiales cubanos y en las madrugadas desvelándose para enviar trabajos a medios alternativos.

Sé por ellos que la proliferación de estos centros de prensa es indetenible y que continuarán surgiendo hasta tanto los medios oficiales no cubran los espacios informativos que hoy dejan libres, actualizando sus métodos comunicativos y siendo más atractivos para una sociedad cada día más dependiente de Internet.

En La Habana ya ha escampado. Ana debe estar llegando a su casa mientras alguien lee en su móvil uno de sus trabajos para CiberCuba. Queda el olor a tierra mojada y las calles vacías. Queda el silencio.

*Ana es un pseudónimo utilizado para proteger la identidad de nuestra fuente, que accedió a dialogar con nosotros bajo este compromiso.

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3 comentarios en «Periodismo “independiente” en Cuba»
  1. Ok perfecto; ¿Y quiénes son ustedes? ¿Acaso tienen ustedes la verdad? ¿Quién tiene la verdad? Pues la verdad la tiene la vida… La cuestión no son los medios alternativos e independientes. La cuestión es de simple sentido común, de haber vivido la realidad cubana durante seis décadas y de un recuento crítico de la historia a partir del conocimiento sólido de esa historia. Las ‘fakes news’, el ‘amarillismo’ y la ‘manipulación’, existen en todos los medios de información, empezando por los medios oficialistas cubanos. Ocultar información -entre otras- es también una manera de mentir. No existe ningún medio imparcial, siempre responden a una tendencia o facción. Pero vuelvo a preguntar: ¿Y quiénes son ustedes? La historieta de Ana bien pudo haber sido inventada como las de Cibercuba… El criterio certero de la verdad radica en los resultados de cualquier actividad; y los resultados de Cuba en 61 años son desastrosos, están ahí, palpables, evidentes, hablan por sí solos, no necesitan de ningún medio de información… Ustedes también son tendenciosos.

  2. Sabía que con leer este artículo, sin tener que indagar de dónde proviene este boletín, ya podría sacar mis propias conclusiones. No quiero ser sabio en mi propia opinión, ni llenar de odio mis palabras, pero era de esperar que un boletín oficialista, solo podía apuntar y disparar a un medio de periodismo independiente. Si un medio de comunicación masiva, informa de manera totalitaria a la sociedad, sin importar si están diciendo verdad o mentiras, basando sus reportes en cortinas de humos y pantallazos, deberían replantearse su profesión y hacer algo que de verdad les dignifique, o al menos, los pueda dejar ir a dormir tranquilos en las noches.

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