Por Mónica Delgado Abascal

La constante ejercitación de dos de las operaciones aritméticas más básicas, división y multiplicación, junto a los dígitos 1, 24 y 25 son, quizás, algunos de los elementos empleados con más frecuencia en la cotidianidad del cubano, ambos relacionados con el bolsillo o monedero doméstico-individual, bastante sensible y que aún se encuentra fragmentado.

En contexto

Tras 27 años de la más compleja crisis del país y su pueblo (el Período Especial en Tiempos de Paz), la economía cubana toma bocanadas de oxígeno antes de sumergirse en un cambio. 

Regresa la impostergable necesidad de captar divisas extranjeras a toda costa en un momento de tensiones financieras, provocadas esta vez por la pandemia global del coronavirus y el fortalecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Y junto a tal apremio, era preciso la reaparición de las tiendas y nuevos servicios en Moneda Libremente Convertible (MLC). 

Sin embargo, no han desaparecido los desaciertos en la gestión interna de la economía, y de ellos no pocos tienen su génesis en la dualidad monetaria y cambiaria que rige en el país desde hace más de un cuarto de siglo.

Recientemente, pasamos de tener dos monedas en circulación (CUP y CUC) a incorporar una tercera (el USD, a partir de su equivalente, la MLC), decisiones que han sido vistas como un patente retroceso en los planes de unificación monetaria y cambiaria en Cuba (por cierto, surgidos desde 2011).

Para muchos resulta desacertado que la dirección de nuestro país escoja precisamente la actual situación para acometer la anunciada reforma que dejaría una sola moneda. Sin embargo, parece estar alistándose el terreno.  Este tema ha sido recurrente por varios medios oficiales, tanto del soporte televisivo, radial, impreso como del hipermedial, el más empleado en los tiempos que corren. 

Cierto es que la dualidad monetaria solucionó un problema en un momento de crisis determinado. Sin embargo, los aparentes beneficios fueron superados por la dilación costosa en el tiempo. Hoy más que nunca es una necesidad la unificación monetaria y cambiaria. Nuestra dañada economía merece (y necesita con urgencia) una bocanada de oxígeno; un destrabe al desarrollo.

Foto tomada de Sputnik News

Pero, ¿a quién afecta más dicha dualidad? ¿Cuáles son esas afectaciones? ¿Cuáles son los beneficios de la unificación monetaria y cambiaria? ¿Qué miedos o dudas recorren las calles? Veamos las respuestas en voz del pueblo.

En lo interno

“La unificación monetaria y cambiaria constituye una necesidad del país para poder organizar la economía tanto a nivel estatal como a nivel de la población, los procesos de comercialización, pago de salarios, recaudación de divisas, etc”, afirmó María del Carmen Abascal, residente de La Habana. 

Respecto a ello, Domingo Galán, habitante también de la capital, señala que son demasiadas las dificultades que provoca la dualidad monetaria, tanto en el ámbito personal como empresarial. Por ejemplo, se pierde en la transacción de una moneda a otra, pues la compra del CUC es 1 x 24 CUP, sin embargo, se vende a 25 CUP, constituyendo una ganancia para el banco, pero una pérdida para la población, expresó. 

A ello, Juan Raúl Delgado, agrega que “la tenencia de moneda fraccionaria (menudo) es otro obstáculo. Su uso en el mercado paralelo, de agromercado y otros vendedores, te toman la relación de la moneda fraccionaria 1CUC x 20 CUP. Mientras, en algunos lugares que se aplican precios o tarifas en CUP, el cambio del CUC puede ser a 23 CUP, cuando en realidad el verdadero valor no es ese. Por tanto, pierde el ciudadano al tener que emplear esa moneda fraccionaria y no pagar con CUP, pues en la CADECA no te cambian el menudo”. 

Foto: AP

“Los servicios y productos aún se comercializan en una sola de las monedas cuando la que llega al bolsillo es la otra, totalmente legal y válida en todo en el territorio nacional, pero con alcance limitado y sectorizado. Estas incompatibilidades generan pérdidas, molestias y dan pie a actuaciones ilícitas e inescrupulosas”, puntualizó la Ing. Sulay Delgado, especialista principal de la Dirección Comercial de la empresa METALCUBA. 

De ahí lo urgente de la medida, para que exista “una uniformidad y transparencia en las transacciones monetarias realizadas por el ciudadano, contando con la misma moneda en que recibe los ingresos (salario, debito, crédito del banco, venta de productos, remesas, derecho de autor, etc)”, sentenció María del Carmen. 

“A mi juicio, la unificación monetaria trata de lograr una correlación positiva entre productividad del trabajo, salario medio, ofertas y calidad de las mismas. Sin embargo, es lo que yo espero, creo, pero nadie me lo ha dicho”, afirmó la Licenciada en Economía, Madelin Sánchez. Y esta última expresión puede ser, quizás, una de las aristas más controvertidas del asunto. 

Cierto es que los medios oficiales, de cualquier soporte, se han referido bastante a la necesidad de la unificación del CUC y el CUP. Pese a ello, no se ha brindado ninguna información acerca de cómo se prevé hacer el cálculo de los nuevos precios ni de cómo se corresponde con ellos los salarios e impuestos y, evidentemente, todavía no se ha dado a conocer una fecha concreta; pero el tema se toca a menudo; entonces, “a buen entendedor…”

Algunos consideran que este período de incertidumbre informativa es necesario, pues se debe esperar a la culminación del análisis, resoluciones o decretos que validen, fundamenten y detallen todo el proceso de ordenamiento monetario.

Pero, ¿qué sucederá con los productos de las tiendas en CUC? ¿Se venderán en las tiendas en MLC o se venderán en CUP para el resto de la población? ¿Qué ocurrirá con la chequera y los salarios? ¿Se aprovechará para incrementar el nivel adquisitivo de los salarios ante el precio de los productos y servicios? ¿Qué pasará con aquellas cuentas bancarias en CUC? Estas son inquietudes, convertidas algunas en temores, que aquejan a parte del pueblo.

“Quizás si se hubiera sido más explícitos, planteando criterios de cómo se piensa manejar esta situación, incluso hubiera sido factible una retroalimentación con los ciudadanos para perfeccionar el procedimiento, se evitarían noticias falsas e inseguridades y desconfianzas”, afirmó la Lic. Sánchez.

Foto: EFE

Pese a que el monedero doméstico-individual ha permanecido fragmentado, la necesidad de multiplicar o dividir 1 x 25 no ha sido lo más preocupante. El escenario enrevesado está en la macroeconomía, lo sufren las empresas y con ello, los bolsillos personales. 

A profundidad

“Para la empresa, al trabajar en 2 monedas, debe adquirir insumos y servicios que a veces son en 1 sola moneda o combinados los 2 componentes, CUC y CUP, en una misma factura a pagar. Simultáneamente debe confeccionar una ficha de costo y factura de venta en 2 monedas amparando los costos y gastos en que incurrió, aplicando a la vez un margen comercial establecido por el Ministerio de Finanzas y Precios que es fijo e inalterable, en ambas monedas”, explica la Ing. Sulay Delgado. 

Afirma, además, que esto en la contabilidad genera un enrarecimiento, pues se obtiene un estado financiero en una moneda y otra con resultados diferentes, que al final se suman en una sola moneda total asumiendo una equidad 1 CUC =1 CUP que es ficticio, pues no refleja la eficiencia real en el manejo de cada una de las cuentas. Finalmente, para hacer análisis saludables, deberán valorar los resultados en CUC, CUP y en moneda total.

Foto: AP

“Como trabajadora recibo un salario en CUP más un componente de estímulo en CUC más un estipendio de almuerzo en CUC, tengo que jugar con la disponibilidad en ambas monedas para poder adquirir algún producto. Pero de cualquier moneda la preocupación mayor radica en que aun sumando lo percibido en ambas monedas y pudiendo disponer de una u otra, el valor adquisitivo del salario no alcanza para cubrir las necesidades de una familia pequeña”, aseguró la Ing. Delgado.

En correspondencia con ello, el Ing. Roberto Puldón, director de Inteligencia Comercial de la empresa METALCUBA, explica que “si bien la unificación constituye una necesidad para homogenizar económicamente el esquema comercial de productos o servicios, no se puede divorciar esa unificación monetaria de la evaluación y reajuste “imprescindible” de los salarios de los trabajadores de las empresas estatales en el momento en que esa unificación significará necesariamente un incremento en los precios de los productos o servicios por la aplicación de la tasa de cambio que se seleccione”. 

Continúa el Ingeniero metalúrgico analizando que, si en la actual situación se lleva a cabo el cambio de moneda, a nivel de trabajador, en un primer momento, el impacto no será tan fuerte.

“El problema radica en que la unificación prevista involucra igualmente a la empresa estatal y en ese punto, naturalmente, conllevará a convertir el costo y el precio en CUC a CUP a la tasa que se indique, pero en todo caso, el precio final sufrirá un incremento y ahí aparece la muy probable posibilidad de que, una vez más, el salario siga resultando insuficiente para las necesidades básicas”, detalló. 

Imagen tomada de Cubadebate

“A nivel empresarial, la unificación debe repercutir en una contabilidad más clara, facilidades para la conformación de fichas de precios realmente más asociados a los costos y márgenes, una mejor planificación, si se considera que no habrá que descomponer el valor del plan en dos plataformas complementarias, los análisis del estado financiero o económico de la entidad, reflejará inequívocamente “la salud” de que disponga la empresa en ese momento”. 

A pesar de las asiduas alusiones sobre la venidera eliminación del CUC en los medios oficiales de prensa, varios analistas consideran que hay un factor clave antes de comunicar la llegada del ya frecuentemente llamado “día cero”: las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Así como la política de mano dura del actual presidente Donald Trump pudo retardar los planes de ordenamiento monetario en Cuba, sería imprescindible conocer qué vientos soplarán desde el país norteño antes de acometer los complejos desafíos que para el gobierno cubano y la población supone eliminar el CUC. No pocos señalan al 2021, pero nada anula que la fecha sea antes.

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Un comentario en «Mientras llega la unificación»

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