Por: Blanca Amelia Ramírez

Ante la pregunta: ¿Podrá la vacuna contra el Coronavirus ser universal?, se cierne un cúmulo de informaciones que hace lejana esa posibilidad.

Existen controles impuestos a la exportación que limitan el suministro de insumos necesarios para la salud entre algunos países. Le pudiéramos llamar a este fenómeno un nacionalismo farmaceútico que impide al resto del mundo acceder a medicamentos. 

Por ejemplo, el gobierno de Trump ha intentado quitarle a Europa su capacidad para fabricar vacunas al dictar normas que impiden a los receptores de ayuda externa comprar equipos y dispositivos de protección personal fabricados en EE UU y a través de Operation Warp Speed ha acaparado la capacidad de manufactura, según refiere el sitio Salud y Fármacos.

¿Qué es la Operation Warp Speed? Pues es una asociación creada por la administración Trump para desarrollar, fabricar y distribuir vacunas, terapias y diagnósticos relacionados con la Covid-19. Según un informe de CNN en español, científicos del mundo temen a esta asociación por su forma de trabajar.

La Operation financia con millones de dólares investigaciones supuestamente más prometedoras y modernas que no han alcanzado éxito con ninguna de sus vacunas y tratamientos anteriormente desarrollados. Mientras, desecha otros proyectos de reconocidas farmacéuticas que han realizado de forma exitosa vacunas contra la rabia, gripe, hepatitis, poliomielitis, etc.

Estados Unidos no solo quiere ser el primero en esta carrera científica si no que además intenta monopolizar la fabricación de vacunas a su conveniencia. 

Por supuesto, China también desea estar en la delantera y lo demuestran sus tres candidatos vacunales. Uno de ellos, el que se ha puesto en marcha en el ejército chino, que según afirman es eficaz, no aparece en el listado de la OMS de las vacunas aprobadas en fase 3.

Europa participa en esta competencia por asegurar su capacidad de fabricación y obtener los primeros suministros. Alemania, Francia, los Países Bajos e Italia ya han anunciado una nueva “alianza por las vacunas”. Del mismo modo, la Comisión Europea ha pedido a sus 27 miembros que financien a los fabricantes de vacunas y simultáneamente negocien compras anticipadas para mantener las reservas necesarias y así satisfacer las necesidades de la Unión Europea.

Los gobiernos más ricos están cubriendo sus apuestas para asegurarse vacunas potenciales realizando acuerdos de millones de dosis con una variedad de candidatos que aún no han sido certificados y no se sabe si son eficaces. 

Este es el caso de Reino Unido  que ha firmado acuerdos por sumas no reveladas para seis vacunas potenciales. Estados Unidos  espera obtener 300 millones de dosis en enero como parte de su programa de inversión para acelerar una vacuna exitosa. Pero no todos los países están en condiciones de hacer lo mismo.

Hace unas semanas 80 naciones se habían pronunciado como financiadoras del desarrollo de una cartera de vacunas que posean las mejores probabilidades de tener éxito. Esos países aseguraron compartir el medicamento con los más desfavorecidos. Con esto el 70 por ciento de la población mundial tendría acceso a la vacuna.

A esta alianza denominada COVAX se han unido países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuela. Mientras Estados Unidos decidió no participar acusando de corrupción a la OMS y a China.

Un panorama sin dudas convulso en el que seguiremos indagando pues la pandemia del coronavirus ha afectado también seriamente la economía mundial y estas compras millonarias desesperadas también dejan su hueco en los números.

Sobre la respuesta a la pregunta inicial podemos decir que será difícil, por lo ya expuesto, lograr la universalidad de la vacuna. Sin embargo, sí es un derecho humano que todos seamos atendidos y medicados ante esta pandemia.

Impactos: 9

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *