Por: Bismark Claro Brito

Una voz grave se escucha en mi móvil. Inspira respeto. Parece pertenecer a alguien de más edad, pero su portador apenas supera los 30 años de vida. Sin embargo, merece que le hablen de usted: se ha ganado la admiración de quienes lo han disfrutado en la pantalla chica, en el teatro, el cine…Sobre todo si se conoce que no estudió actuación en la academia y, aun así, le imprime profesionalismo, esfuerzo y entrega a todos sus trabajos. 

Él se define como una persona honesta. “Trato siempre de decir la verdad –aclara– aunque me cause problemas a veces, pero me gusta ser así y no lo pienso cambiar. Soy alguien muy familiar;amante de la vida, el ser humano, los animales y la naturaleza; una persona muy energética, por así decirlo, que suele ser muy positiva en todo y trata de explorar nuevos terrenos y adaptarse a estos”. Johann Ramos López, el actor que un día soñó ser arquitecto, busca absorber como la esponja todas las propuestas que llegan a él.

Escenas previas a las cámaras

“Nací en La Habana, en Maternidad Obrera, el 29 de marzo de 1989 (soy el menor de dos hermanos). Viví en el municipio de La Lisa y a los siete u ocho años, mis padres se mudaron para Jagüey Grande, enMatanzas. Les gustaba la tranquilidad de aquella zona campestre. 

“Allá hice estudios primarios, secundarios…y en el pre nació –más o menos– mi interés por la actuación, aunque desde pequeño hacía mis cositas en los matutinos y cantaba. Lo primero que hice vinculado al teatro fue la obra de Meñique, yo era el protagonista. Además, dirigí la preparación de actividades culturales y recreativas. 

“Y por ahí un poco que empieza, pero inconscientemente. No intuía que me iba a dedicar a esto. De hecho, tenía en mente algunas letras o ingeniería. Cuando terminé duodécimo grado, pedí arquitectura (en primera opción) y luego ingeniería civil. Me llegó esta última y fui para la CUJAE, donde estudié dos años. Allí, entré a un grupo de teatro aficionado de la FEU, grupo de Teatro Imagen. Asícomenzó realmente mi pasión por el arte de interpretar personajes”.

Johann está muy agradecido con el director artístico de los cujaeños, René Corvo, el primer profesor que le dijo: “Vas a ser grande, harás muchas cosas buenas con respecto a la actuación”. Y en efecto, aquel hombre estaba en lo cierto, pues el joven ganó muchos premios en festivales y, al mismo tiempo, comprendió que el estudio de las matemáticas y la física no era lo suyo. “No le prestaba atención a las clases por culpa (hace una pausa, ríe) quizá del teatro. Entonces, decidí dejar la carrera”.

De esa manera estuvo como un año o dos como parte de las puestas en escena sin ir a la universidad, pero llegó un momento en que no pudo continuar allí porque ese grupo es para los estudiantes; aunque participan otras personas, no podía estar fijo.  

La vida de Johann Ramos ha estado marcada por el esfuerzo personal y la perseverancia en función de las metas propuestas. (Foto: Cortesía del entrevistado)

De las tablas a la pantalla

Antes de llegar a la televisión, el joven formó parte del grupo infantil Arte Estudio del Hombrecito Verde, dirigido por Jorge Pedro Hernández, y Gaia Teatro de La Habana. Hoy integra la agrupación Hilos Mágicos, también dedicada a los niños, y reconoce que la preparación general recibida en el Hombrecito… estimuló su preferencia por la actuación en particular. No obstante, entró a la Facultad de Arte y los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA). “Ya voy para cuarto año de Producción Audiovisual y espero graduarme pronto, pero me doy cuenta de que lo mío es otra cosa; estoy de licencia en licencia”. 

Pero esos permisos solicitados por Johann se traducen en trabajo, en las oportunidades que se ha ganado con perseverancia. “El primer casting importante que hice fue para la telenovela La sal del paraíso, lo aprobé y formé parte de una experiencia súper enriquecedora con Yoel Infante a la cabeza. Interpreté un personaje que nada tenía que ver conmigo –reconoce–, aunque lo llevé por la parte más fácil y le puse un poco de mi impronta”. 

A la par, también le llegó la posibilidad de grabar dos telefilmes y la primera temporada de la serie Lucha contra bandidos (LCB), con Alberto Luberta. ¡Una gran puerta!

Quiero apoyar la lucha, pero no desde una cooperativa, sino con su tropa*

Cloro es un joven de pocas palabras, sencillo, de buen corazón, humilde y honesto –en esto se parece a su intérprete–. Siempre dice la verdad y se encierra en su mundo interior; es un poco acalorado, no le gustan las injusticas y defiende a su familia”, así describe a Clorobaldo Castillo Suárez.

Y si el personaje de Yeyo le ofreció jocosidad y alegría a la historia transmitida en las noches dominicales de Cubavisión, “Cloro le aportó ternura, tranquilidad e inocencia”. Sin embargo, darle vida al miliciano, hijo de Mongo Castillo, no fue tan difícil para Johann Ramos.

– ¿Cómo se adueñó del personaje?

– El guion me ayudó a entenderlo. Estaba tan bien abordado en el texto, que me fue un poco más fácil a la hora de crearle una característica y personalidad. Surgió de manera progresiva, mediante la biografía creada por el escritor. Pero ciertamente, Cloro se moldeó mucho más en pleno rodaje, cuando se respiraba el ambiente creado, la compenetración con los demás actores-personajes. Y, por supuesto, también adaptó las características de su padre. 

– Entonces, ¿aprendió más de Mongo Castillo, como padre, o de Osvaldo Doimeadiós, el actor? 

El fuerte vínculo con Osvaldo Doimeadiós le permitió consolidar las características de Cloro y comprender varias técnicas del destacado actor holguinero. (Foto: Cortesía del entrevistado)

– Se puede decir que aprendí mucho de los dos. Sin dudas, mucho más de Doime, como actor. Como ya dije, no pasé la escuela de actuación y quizá no tengo las técnicas que allí enseñan. Mi proceder es más personal, lo he aprendido con el estudio de libros que al final llega a ser una técnica creada desde el punto de vista subjetivo y de entendimientopropio. Por lo tanto, Doime fue como esa escuela que no tuve. 

“Estar tan cerca de él me dio la posibilidad de entender cómo era su mecanismo de actuación, cómo transmitía, cómo podía llegar a una emoción, miles de cosas que, como actor, influyó mucho en mí y las pude aprehender”.

– ¿A qué cambios físicos tuvo que acceder para representar a Clorobaldo Castillo?

– Le di un poco de joroba en la columna, el caminar lento, pero firme. Cabizbajo e indeciso para pedir algo, pero con la frente en alto cuando estaba decidido. A la hora de explicar algo, apoyaba las palabras con las manos. Además, le entregué esa tranquilidad y profundidad para expresarse, la risa, el buen corazón, las buenas acciones y quizás el mal humor en ocasiones. 

 ¿Qué lecciones se lleva del joven miliciano?

– Que uno debe amar más sin importar las circunstancias, las personas o el espacio. Aprendí a pensar más antes de actuar y a querer la amistad como amor familiar. 

– ¿Antes de la filmación recibió algún entrenamiento físico, clases de tiro?

– Allí recibimos todo tipo de preparación. Yo había tenido una experiencia previa en la película Cuba libre, de Jorge Luis Sánchez, en cuanto a montar a caballo y el uso de armamentos. Cuando llegué a LCB tenía esa parte adelantada. Sin embargo, fue algo muy diferente, con otras armas, y traté de enfrentarme a los potros de otra manera. Recibimos entrenamiento físico y militar duros, con todo lo que lleva. De eso también se aprende y recordé mucho mis momentos en el Servicio Militar. Pero todo fue súper chévere. 

Soy tan revolucionario como el que más y soy tan hombre como el que más* 

– ¿Recuerda algún momento especial durante las grabaciones? 

– Muchos. Pero como actor tuve que enfrentarme a un cólico nefrítico. Tenía grabación nocturna esa jornada y minutos antes de que me recogieran en casa me dio un dolor insoportable. Llamé a la asistente y vinieron por mí, yo casi sin poder caminar. Fuimos a un policlínico y le planteé al médico: “Soy actor y voy rumbo a filmar. Póngame todo lo necesario para aguantar el dolor”. Me aplicócomo cinco medicamentos en vena, llegamos a la casa de producción de Managua y estuve en cama hasta que me tocó grabar. Aún con dolor, me sentí satisfecho de no haber parado una producción por mi culpa. 

– ¿Está complacido con su actuación? 

– Me faltaron muchas cosas como actor, que pude haber solucionado un poco mejor. No estoy complacido con algunas cosas que se lograron ver en pantalla de mi parte. Pero las pienso recuperar y mejorar en la próxima temporada.

– ¿Qué es para usted, Clorobaldo? ¿Cómo considera a sus personajes: amigos, familiares o conocidos?

– Depende de los personajes. Hay algunos que pueden ser amigos de uno, otros familiares o conocidos y hasta enemigos. Considero a Cloro como mi familia, parte de mí. Incluso, he llegado a pensarlo como si fuera un ancestro de Johann o un antecesor de lo que es hoy Johann. Y eso, por supuesto, lo convierte en otra persona, pero –a la vez– en parte de uno. Es una mezcla rara. 

Quien espera lo mucho espera lo poco*

“Creo que LCB me abrió muchas puertas. A raíz de eso, hice un videoclip; me llamaron, por supuesto, para la segunda temporada de la teleserie –dirigidapor Miguel Sosa y Roly Peña–, y conocí a Doime. Él, una persona excepcional como artista y ser humano, me pidió un día (mientras filmábamos) que lo cubriera con un personaje que le faltaba en una obra de teatro”.

¡Qué dicha! El mayor sueño del actor habanero era estar bajo la dirección de Doime. Por tanto, dijo que sí aunque el papel era muy pequeño. Luego se embulló con la puesta en escena Oficio de Isla, se aprendió el personaje que más le gustaba. Poco a poco se apropió de Ignacio Escobar“uno de los papeles que más he estudiado por la época. Tuve que trabajar doble, porque no tuve la preparación que recibieron los otros actores, pero fue y es una experiencia muy bonita; todavía estamos en proceso de reponerla”. 

Luego de estar varios meses confinado en casa, el joven habanero se prepara para volver a interpretar al cubano Ignacio Escobar de la puesta en escena Oficio de Isla.  (Foto: Jorge Carlos Rodríguez Orue)

Quizás, cuando se publiquen estas líneas Johann estará en plenos ensayos para imprimirle su sello a un compatriota apasionado del siglo XX, para descubrir lo que más le gusta de actuar: “dejar de ser un poco yo y convertirme en alguien más con otras características y circunstancias. La actuación para mí es diversidad, alegría, pasión. Disfruto mucho lo que hago. Tengo la dualidad de hacer lo que me gusta y cobrar. Eso pocas veces se logra”. 

La noche está bonita, una noche así dan ganas de vivir*

*Algunas de las frases expresadas por Cloro en las dos temporadas de la teleserie Lucha contra bandidos.

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Un comentario en «Johann Ramos, el descendiente de Cloro»
  1. Su dedicación y firmeza en su trabajo hizo que se desempeñará de la manera correcta haciéndose un gran personaje dentro del mundo artístico, es una persona familiar que conquista los corazones de su público siendo muy amado por sus familias y amistades

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