Según reporta la agencia Prensa Latina, fuerzas armadas estadounidenses han desarrollado valientes … –¿qué digo valientes? – temerarias operaciones en la frontera sirio-iraquí, durante los últimos días.

Parece que los gringos se impusieron la agroecología como meta para 2021 y, quizás, hasta hayan construido “un par” de canteros en el propio patio de las bases militares. Pero todo indica que tienen mala mano para la tierra y, por ello, sin perder el horizonte de la alimentación autosustentable, se les vio metiendo mano a la producción territorial. Es que son muy de proyectos comunitarios.

Imagínense que los “cacharon”  –no eran muchos, solo una caravanilla de cincuenta carros– cargando cebada y trigo desde la provincia siria de Hasakeh, hasta algún punto perdido en la geografía iraquí, pasando siempre por un paso fronterizo (Al-Walid) que, no por ser ilegal –eso en el tercer mundo resulta dato nimio– le resta gloria a la intrépida jugada.

Intrépida, sí. Los “americañets” pagan a precio de cochino enfermo estos productos que le son imprescindibles para su propia y “necesaria” supervivencia en el lugar, al tiempo que impiden que los campesinos hagan entrega de sus producciones al centro de compra del Estado sirio, cuentan los activistas que citó la agencia SANA.

No solo lo hacen con los cereales, también se dan una vuelta por los pozos de petróleo y, así… matan dos pájaros de un tiro. Menos pan y gasolina para la gente de ahí, quienes mediante la necesidad pueden ver de una manera más clara las ineficiencias y corrupciones de la dictadura en el poder. El capitalismo le sabe…

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En junio de 2018, un titular de El País presentaba a la India como el lugar del mundo más peligroso para la mujer. En el corpus, se citaba un estudio de la Fundación Thompson Reuters, entidad encargada de desarrollar la encuesta que tendría como resultado el triste ranking.

De acuerdo con el documento, entre 2007 y 2016, las denuncias de crímenes contra mujeres habían crecido un 83 por ciento, reportándose, además, un promedio de cuatro casos de violaciones por hora a lo largo del país asiático.

El estudio veía la violencia machista incluso como una cuestión de impacto económico, alegando que, desde 2005, al menos 20 millones de mujeres habían dejado su empleo, debido en gran medida al maltrato del que resultaban víctimas.

Precisamente desde Bengaluru , al sur de la nación, partió recientemente un vuelo de la empresa Air India, tripulado solo por mujeres. El destino resultaba San Francisco, mientras la ruta –injustificado cualquier asombro– fue la reconocida como más larga del mundo. Requirió, además, sobrevolar el polo norte.

Estos 16 mil kilómetros –casi 17 horas–, fundamentalmente el cruce del polo, requieren de alto nivel técnico, habilidad y experiencia, según expertos en el campo. Prensa Latina informa que la capitana, Zoya Aggarwal, ya se había convertido en 2013 en la mujer más joven que volase un Boeing-777.

El hecho de que esta primera vez para mujeres se haya engendrado en el país donde más peligro y discriminación sufren, resulta cuanto menos alentador, histórico… Aunque el análisis de quiénes son las aeronautas y cómo llegaron hasta el record pueda ser más complejo, nadie quita que ahora mismo, ante cualquier televisor de la India y del mundo, unas cuantas se estén cuestionando: “¿Y por qué yo no?”.

Trágate esa… patriarcado.

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