Análisis: el equipo de comunicación de Joe Biden

Joe Biden seleccionó un equipo de comunicación para su gabinete compuesto solo por 7 mujeres. Conocer al equipo da pistas sobre a qué estará encaminada la comunicación y gobernabilidad de la administración. El análisis de nuestros especialistas nos acerca al tema.

Por: Amalio Rafael Vera Casal y Humberto Saínz Cano

El próximo 20.01.2021, Joe Biden asumirá la dirección de EE.UU. en una situación compleja, donde tendrá que bregar con una crisis política generada por las acciones del mandatario saliente Donald Trump de rechazar el resultado de las elecciones, alegando la existencia de fraude. Esta cuestión influyó en los 74 millones que le dieron su voto, que aún, a pesar de no presentarse pruebas, están convencidos de esto, incitándose así las acciones violentas en el Capitolio del 6.01.21 y las amenazas sobre los capitolios estaduales.

Disturbios en el Capitolio de Estados Unidos (Imagen tomada de Alto Nivel)

Además, condiciona al nuevo gobierno la situación sanitaria, afectada en gran medida por la COVID-19 que ha llevado a la nación a liderar las listas de contagiados y fallecidos a nivel mundial. También, influye la problemática social, ejemplificada en el movimiento Black Lives Matter y el activismo de grupos de extrema derecha, la tasa desempleo del país, acrecentada por los efectos de la pandemia. La situación económica de la nación estadounidense presente una crisis, calificada por algunos sin precedentes en su historia.

Estados Unidos llega casi a las 400 mil muertes por Coronavirus (Imagen tomada de El País)

En el período 2020-24 la administración Biden está forzada a llevar a cabo una campaña comunicacional que rompa los estándares antes impuestos y que logre transmitir claramente las ideas del mandatario y convencer a la población de las reformas que se implementarán. Por lo que necesitar garantizar la gobernabilidad de la nación. Semejante propósito está condicionado por las variables anteriormente mencionadas, la interacción y el consenso que logre con el poder legislativo, específicamente el Congreso.

Este último para los dos próximos años, tiene las siguientes características generales. Una cámara alta (Senado) donde ambos partidos se encuentran empatados en curules, con la ventaja para los demócratas pues la vicepresidente decide en caso de empate en la aprobación de proyectos legislativos, tal como expresa la Carta Magna. Esta realidad permite un cierto alivio a la agenda de Joe Biden a implementar.

Por su parte, la cámara baja (Cámara de Representantes) cuenta con la mayoría Demócrata.

Este aspecto es clave en la gestión gubernamental, más no se debe descartar que el Congreso actual cuenta con la presencia en sus representantes de las dinámicas sociopolíticas mencionadas de la actualidad estadounidense. En un espacio (legislativo) donde determinan intereses políticos marcados en alianzas e incidencias de los lobbys.

Por lo que no se descarta que en una nación polarizada, cuyo espejo se expresa en cierta medida  en el Congreso en aras de gobernar las alianzas sean más necesarias para la aprobación de leyes y en el caso del Senado la aprobación del gabinete presidencial.

La comunicación gubernamental en el ámbito político es expresión en cierta medida de la realidad sociopolítica imperante. Biden, catalogado por varios medios,  y en su campaña electoral se fue calificado como El Reconstructor. Por lo que su proyección debe trasmitir tranquilidad y cohesión a la población. Una población hoy fracturada, dividida.

Biden en su campaña electoral invirtió sumas millonarias en las redes sociales; así como no puede desconocerse el apoyo que recibió de las Big Tech, cuyos interés y alianzas incidirán en los próximos 4 años.

El pasado 30.11.2020, el presidente electo de EE.UU., Joe Biden anunció su nuevo equipo de comunicación, información que causó alto impacto por estar compuesto enteramente por mujeres. Destaca la presencia de descendientes de inmigrantes, miembros de la comunidad LGBTIQ del país norteño y su diversidad racial.

¿Quiénes son estas mujeres?

  • Katherine Joan “Kate” Bedingfield, directora de Comunicación de la Casa Blanca, ha participado en la campañas electorales de senadores demócratas. Ejerció como directora de comunicaciones de la vicepresidencia de Joe Biden, durante el segundo mandato de Barack Obama, asi como otros cargos. Durante la campaña presidencial de Biden fue subdirectora de campaña. Ha sido catalogada como una de las personas más influyentes en el gobierno y la política.
  • Pili Tobar, subdirectora de Comunicaciones de la Casa Blanca. Ejerció como subdirectora de América´s Voice, lobby que promueve reformas migratorias, directora de medios hispanos del líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles E. Schumer y Directora Nacional de Medios Hispanos, Secretaria de Prensa de la Región Oeste del Comité Nacional Demócrata. Asumió la dirección de comunicaciones de Latino Victory Project. Es miembro de la comunidad LGBTI estadounidense.
  • Jennifer Rene “Jen” Psaki, secretaria de Prensa, laboró en varias campañas presidenciales de senadores demócratas, como la de John Kerry en 2004. Ejerció como secretaria de prensa regional para el Comité de Campaña Demócrata del Congreso. Durante la administración de Barack Obama fungió como subsecretaria de Prensa, subdirectora de Comunicaciones y portavoz del Departamento de Estado de los EE.UU. En referencia a sus posiciones políticas, se mostrado crítica contra Cuba, Venezuela y Rusia.
  • Karine Jean-Pierre, subsecretaria principal de Prensa, nacida en Martinica e hija de migrantes haitianos. Es conferencista en Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia. Ejerció como directora de política regional del sureste de la campaña presidencial de Barack Obama y directora de Política Regional de la Oficina de Asuntos Políticos de la Casa Blanca bajo su mandato. En 2019 se vinculó a la campaña presidencial de Kamala Harris, fue asesora principal de la campaña de Joe Biden y Jefa de Gabinete de Harris. Además, es asesora principal y portavoz nacional del MoveOn.org, analista política de NBC News y MSNBC. Su activismo político se direcciona hacia la defensa de los derechos humanos. Se relacionó al Centro de Ética Corporativa y Comunitaria, impulsó los cambios de políticas comerciales de grandes empresas como Walmart. Es miembro de la comunidad LGBTI estadounidense.
  • Elizabeth Evans Alexander, directora de Comunicación de la Primera Dama de EE.UU. Fungió como directora de comunicación del Comité de Relaciones Extranjeras del Senado, bajo la dirección de Joe Biden. Entre 2009-11 fue secretaria de prensa de la vicepresidencia y posteriormente secretaria de prensa de la Fundación de las Naciones Unidas.
  • Ashley Danielle Etienne, directora de comunicaciones de la vicepresidencia. Se desempeñó como directora de Comunicaciones del Comité de Supervisión y reforma de la cámara de representantes de EE.UU. vinculándose con Elijah Cummings, uno de los principales defensores de los derechos humanos en la nación norteña. En el Comité Nacional Demócrata trabajó como directora de la región sur. En 2008, se vinculó a la campaña presidencial de Barack Obama, ejerciendo posteriormente como directora de comunicaciones de su gabinete de Obama y asistente especial. Fue directora de comunicaciones y asesora de Nancy Pelosi, donde supervisó los mensajes demócratas para el juicio político contra Trump.
  • Symone Sanders, Asesora superior y vocera en jefe de la vicepresidencia. Se vinculó a la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016 como secretaria de prensa nacional. Posteriormente ejerció como analista política de CNN y en 2020 se unió a la campaña de Joe Biden.

Proyecciones…

Bajo su tutela, la campaña comunicacional del mandatario electo se desarrolló resaltando las opiniones e ideas de Joe Biden, además de las historias de vida de este y de su compañera de fórmula, Kamala Harris. No se centraron en la figura del político, como si lo hizo su contrincante. Se destacó que las líneas de mensajes iban dirigidas a los afrodescendientes, las mujeres, inmigrantes, entre otros[1], representando sectores que rechazan los ideales de los grupos supremacistas blancos, elementos que componen la masa de votantes que eligieron a Donald Trump.

La propia acción de seleccionar a una mujer afrodescendiente como vicepresidenta, trasmitió una idea de renovación

Esto viene a tono con la hipótesis de varios medios de prensa, que plantean que este mandato busca impulsar la imagen de Kamala Harris como posible sucesora de Biden en las elecciones de 2024[2]. Al no resaltarse tanto la figura de este y difundirse la gran incorporación de mujeres al gobierno, promueve la posibilidad de que Harris sea presidenta. Además, varios medios hacen mención a que Kamala representa a un sector joven dentro de la política estadounidense que defiende los derechos humanos y que no está tan marcado por los efectos de la Guerra Fría.

Es posible el retorno de la articulación del smartpower en la política exterior estadounidense, una combinación de elementos blandos apoyados por los MCM, sitios y redes sociales y muestra músculo (Hardpower). Se usarán elementos definidos por su ideólogo Josep Nye. Varios son sus trabajos, libros sobre la necesidad de Estados Unidos de liderar y para ello son necesarios las alianzas internacionales, acompañadas de una cobertura mediática de nuevo tipo en la era de la información, puntales básicos en el rescate y mantenimiento de la hegemonía.

Por la propia composición del equipo, se podría prever que durante el mandato de Joe Biden, la campaña comunicacional se desarrollará dentro de la defensa de los derechos humanos y civiles y la protección de los inmigrantes.

El uso de las redes sociales será un elemento esencial para la promulgación de las intenciones públicas del gobierno, por lo que se potenciará el aumento de los seguidores en las plataformas para el presidente y vicepresidente. Este elemento resaltó durante la campaña presidencial por ser muy inferior en comparación con Donald Trump.

Podrían disminuir los conflictos comerciales con China, no siendo así con Rusia. Entendido esto último en la retórica de la política exterior, pues la rivalidad geopolítica es incuestionable.

No desarrollarán un accionar tan abiertamente conflictivo con otras naciones, para lo cual se avizora un mayor uso de ONG pro derechos humanos que pudieran sustentar posibles acusaciones por violaciones de los mismos. Muestra de ello es la reciente inclusión de Samantha Power,- quien fuera embajadora de los EE.UU. en las Naciones Unidas (2013-2017) en la administración Obama- y fue nominada para dirigir la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID por sus siglas en inglés).

Se reforzarán los vínculos con la OTAN, la Unión Europea, Reino Unido y demás países aliados. Se buscará cambiar la imagen del país, la cual estuvo matizada por una mezcla de nacionalismo y aislacionismo- en el plano internacional al incrementar los vínculos con la ONU y la reincorporación a la OMS y otras organizaciones.

En referencia a la Isla, se pudiera desarrollar una política de diálogo que influya en la disminución de la hostilidad entre ambas naciones. No obstante, debe recordarse que la inclusión de Cuba nuevamente en la Lista de Patrocinadores del Terrorismo marcará las  conversaciones o acercamientos diplomáticos entre ambas naciones.

Esto posibilitaría un incremento de las interacciones que genere una inserción más profunda del pensamiento de lucha por los derechos humanos, liberación de presos políticos y el empoderamiento de la sociedad civil y de creación de nuevos líderes[3].

La campaña mediática contra Cuba pudiera proyectarse en una línea de menos confrontación con el estado cubano- caracterizada por la moderación del discurso político- enfocada en la divulgación de las deficiencias en la gestión gubernamental y los males sociales que afectan el país.

No debe obviarse, la presencia de 10 cubanoamericanos en el Congreso estadounidense- siete en la Cámara de Representantes y tres en el Senado. En la nueva realidad de la Cámara Alta, cuenta con la presencia en el comité de asuntos exteriores con Bob Menéndez[4].

Otra variable a tener en cuenta en el posicionamiento de EEUU a Cuba e incidirá en su proyección mediática será el estado de correlación de fuerzas políticas  en América Latina. Claves serán para ello, los procesos eleccionarios de Nicaragua y Ecuador. En un segundo orden la nueva Carta Magna a elaborar en la nación chilena.

En esta etapa, en la que se implementa la Tarea Ordenamiento, se mantendrá un seguimiento a todo el proceso, presentándose alternativas desde posiciones internas, de elementos que no estuvieran vinculados a la contrarrevolución ya reconocida.


[1] Además de llamados constantes a la unidad de la nación, de una nación diversa pero unida en ideales catalogados dentro de la cultura estadounidense como universales.

[2] Biden inicia su mandato con 78 años, el presidente de más en ocupar la Oficina Oval, un segundo mandato implicaría 84 años, de ahí entre otros elementos que favorecen la posibilidad de Kamala Harris sea candidata presidenciable en el 2024.

[3] Debe recordarse el posicionamiento de Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional del presidente electo Joe Biden quien expreso la voluntad de los Estados Unidos en la defensa de los derechos humanos, a partir de los sucesos del Movimiento de San Isidro (MSI). Dichas Declaraciones fueron replicadas por Antony Blinken nominado al cargo de Secretario de Estado.

[4] Otro indicador, es la reciente  introducción por parte de la representante María Elvira Salazar del proyecto de Ley 287 (Law Force) que intenta  condicionar la salida de Cuba de la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo.

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