Indira y Miguelito al habla con los muertos

Sobre el regreso de los guajiros de Potrerillo a la pantalla chica, conversan los protagonistas de la nueva comedia de situaciones, Yaremis Pérez y Rayssel Cruz.

Nadie procrea más de una vez a la misma persona. ¿No está probado? Si alguien lo consigue, desafía la biología. Pero, ¿qué no logra el arte? Vivir más de una vida o vivirla en múltiples ocasiones resulta un hecho recurrente en las películas de varias entregas.

También sucede en seriales con temporadas sucesivas. Se reconstruyen personajes y van progresando en el tiempo. Incluso, existe un mecanismo llamado spin off, lo que equivale a decir «serie derivada». Es como crear un producto narrativo a partir de alguno anterior. Continúa la historia de un ser en otro universo ficticio.

Ahí radica el reto: volver a parir a alguien en lugar y tiempo diversos y, aun así, conservar sus esencias. Hace poco, Yare y Ray trabajaron para hacerlo. Transitaron de telenovela a comedia de situaciones; cambiaron de locación, o de alquiler a casa propia.

Ella, la estudiante de la ENA y el ISA que hoy imparte clases, la amante del audiovisual; la esposa del bodeguero, en Bajo el mismo sol, y de Fermín Valdés Domínguez, gracias a Inocencia. También la conflictiva Karla de S.O.S Academia.

Teatro pudiera ser el nombre de él. Inició en las tablas y todavía las acoge. Graduado de la Escuela de Instructores de Arte, no terminó estudios superiores de actuación por trabajo. El profesor Manuel; Sergio, teniente de Lucha contra bandidos; y el delincuente de Teorema —con premio Adolfo Llauradó a la actuación masculina 2012 en TV— definen su obra en pantalla chica.

Si bien ambos han coincidido en algunas propuestas (incluidas De amores y esperanzas y Pensando en 3D), están signados por matices guajiros. De seguro, Yaremis Pérez y Rayssel Cruz —Indira y Miguelito de toda la vida— desean conversar. Después de aquellos Latidos compartidos, regresan de Potrerillo a La Habana y de aquí a los hogares cubanos.

Luz verde al proyecto

Ray: «Siempre hubo la idea de hacer un spin off, que estos guajiros llegaran de nuevo a la pantalla. Los dos personajes funcionaron al punto de que la gente nos decía “veo la novela por ti, por Yare”. Era algo complicado y siempre quisimos repetirlo, pero no dependía solo de nosotros».

Yaremis: «Amílcar Salatti soñaba con esa posibilidad desde hacía algún tiempo, y yo me uní a ese sueño. A su vez se lo contagié a Ray y, con Alberto Luberta Martínez al mando, ¡se hizo realidad! Ya a mediados del 2020, Cubavisión y RTV Comercial daban luz verde al proyecto».

Ese fue el paso principal, la antesala del reencuentro con la pareja de campo. Advierten que esta vez el proceso de creación fue muy diferente; para ella, más difícil. «Debíamos rescatar lo anterior, madurarlo y asumir que ya no estábamos dentro de un producto melodramático como co-protagónicos, sino en una comedia de situaciones —sitcom, en inglés— como protagonistas», así lo explica.

Ray insiste en la misma idea. Descansaban de las tramas a nivel de novela. Se vieron comprometidos a llevar la historia sobre sus espaldas, pasar por los momentos cómicos, pero también por los tristes, los desengaños y otras cosas que pasarían.

Seis años después se disfrutará de Indira y Miguelito, pero la sitcom no será continuidad de la telenovela, tendrá nuevos conflictos. (Cortesía de Alex Deben)

Ray: «Y ya que está hecha la serie Al habla con los muertos estamos satisfechos, a pesar de lo que pase. El público da la última palabra, pero lo hicimos con el corazón. Se repitieron mil veces las escenas para que se lograran lo más reales posible dentro del género que estábamos trabajando, en el que los personajes se manifiestan según lo que les pasa».

De son-risas y situaciones

«Chistes en los episodios tenemos muy pocos. Te ríes, te sonríes, sufres o te molestas con las situaciones. Por supuesto, uno va encontrando gestos, matices o frases que funcionan para el personaje. Pero eso no solo sucede en la comedia. El actor debe ser dadivoso y darse cuenta de qué función desempeña su rol dentro de la obra», explica la joven que prefiere personajes complejos, que le aporten.

Además, añade que en el caso de Indira funciona más con la actitud y las reacciones. Por otra parte, reconoce en Miguelito la reiteración de algunas características. Ellos parten de la búsqueda en la diversidad para no saturar al televidente.

En este sentido, «hay un guion atrás que es espectacular, de leerlo uno sonríe. Nuestro objetivo no es que la gente se la pase riendo. Es una propuesta novedosa, tienen que adaptarse a este tipo de series y más en Cuba, pero existen en todo el mundo y han funcionado siempre. Si el espectador sonríe tres veces por capítulo, vamos a tener la batalla más que ganada», expresa Rayssel.

Sobre los aprietos abordados en el programa, la reacción de Ray sobrepasó el plano determinado por luces y cámaras: «El conflicto más difícil es el público. En cierto sentido, los cubanos se han adaptado a la comedia fácil, al chiste, al “vamos a criticar la sociedad como está”.

«Nosotros no vamos de eso. Partimos del “humor blanco”, como dice Carlos Gonzalvo, Mentepollo, nuestro director de actores. Mucha gente me comenta: “Ño, esto va a ser un palo”, y yo digo: “No, no, estás equivocado, puede ser un chasco también, depende del público”».

«Hay veces que dos más dos es cuatro y la gente se va a reír cuando escuche el cuatro, aquí no. La audiencia se reirá cuando entienda lo que les pasa a estos dos personajes, a los cuatro y a los que lleguen de invitados en cada capítulo”, añade Ray.

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¿Qué se siente al saber que el público espera verlos con estos roles en pantalla, pero en otro contexto y como protagonistas?

Yaremis: «Dijimos: “tenemos un buen guion con una temática bien opuesta a lo ya hecho, contamos con un excelente director y director de actores. Nos apoya un equipo de lujo liderado por un magnífico productor, Reinier García, pues… ¡vamos a disfrutarlo! Así comenzó la preproducción y terminó el rodaje. El peso que tenemos es mayor, pero merita arriesgarse. Mantenemos nuestras expectativas en perfil bajo; al fin y al cabo la reacción del público siempre es una incógnita, toca esperar».

¿Cómo valora la interacción lograda entre los actores? ¿Cuánto se apoyan entre ustedes para contar la historia?

Ray: «Yare y yo somos “uña y churre”; con Jorge Enrique Caballero hemos trabajado mucho y también hemos coincidido con Yailín Coppola. Lo bueno es que cada uno tiene su mecanismo y mezclarnos fue como que todos diéramos la idea exacerbada de lo que imaginamos, para después reunirlo y precisarlo. Nos llevamos muy bien. Salimos de la serie, nos extrañamos. Tenemos ganas de vernos, pero la vida continúa».

Desde el 14 de noviembre y hasta hace dos semanas, se rodó Al habla…Bueno, ¿de qué va la historia? Pues eso lo dejaremos para una próxima entrevista, pero el tema central es la muerte. Adelantamos que Caballero interpreta un personaje que no están acostumbrados a ver en Cuba: un tanatopractor –profesional encargado del cuidado y conservación de cadáveres– con matices simpáticos.

Esta caracterización y la de Yailín serán de estreno y, según Ray, el público los juzgará –a ella y Caballero– con más fuerza, porque los guajiros vienen con la esencia de la novela, aunque Luberta no quiso verla, ni él tampoco, para hacer un trabajo como de cero.

La química sigue intacta

Yaremis: «Para mí, hay tres cosas fundamentales que son el pilar de una obra: guion, partener y dirección. En primera instancia siempre te enteras de quién escribió y quién dirigirá, y entonces preguntas: “¿quién será mi compañero en este viaje?” No estamos solos en escena. No construyes ni te das el gusto de transformarte y transitar por varios comportamientos sin esa contraparte. No eres nada sin el otro.

«No es secreto que para mí compartir con Ray siempre será una bendición. Nos entendemos, sufrimos, nos divertimos, creamos juntos. A veces solo tenemos que mirarnos para saber qué está pasando por la cabeza del otro, es increíble. En ocasiones nos reímos, porque ¡no tenemos explicación para eso!».

Muchas personas hoy día disfrutan de la presencia de Indira y Miguelito gracias a la reposición de Latidos…por la señal de Canal Habana. Los acogen con afecto e, incluso, califican el desempeño de sus intérpretes como «lo más grande». En el caso de Rayssel Cruz, marcado por el profesor de Entrega —según algunos, su carné para toda la vida—, el reto tiene mayor fuerza.

Para el actor, Miguelito constituye un personaje más interesante que Manuel y lo tenía guardado con cariño. (Cortesía de Alex Deben)

Ray: «Le puse todas las fuerzas para que en esta serie el gancho no se vaya. La idea no es hacer una primera temporada, sino que a la gente le guste y poder recrear la vida de ambos. Pueden envejecer en la TV, ¿sabes? No creo que se haya hecho en Cuba o no en la edad que tengo, 35 años, que dos personajes puedan hacer sus carreras, tener hijos, envejecer…Creo que va de eso. Ha funcionado y puede funcionar más».

«Si la idea no me engancha, no la hago, con todo el dinero que haya, con toda la producción que exista. Este es un proyecto que yo iba a hacer gratis, de verdad, y lo voy a decir en todas las entrevistas», aclara.

Capítulo 12, secuencia 15

La serie cuenta con 12 capítulos de casi media hora. Entre los cambios que presentará la joven precedente de Potrerillo destaca su profesión. Ahora asume como manicura. Cuando Yaremis era adolescente había practicado con las mujeres de la familia. No obstante, estudió a su cuñada –quien sí ejerce como tal– y le sirvió de guía. «Si le preguntas a ella, dirá que es fácil; para mí resulta un poco complejo y me desespera».

¿Cuánto tiene Indira de la niña que nació en San Antonio de los Baños?

«No mucho, la verdad. A lo mejor, el haber nacido en un pueblo y mantener palabras y costumbres que no pertenecen a la ciudad».

Según Yare, una vez iniciadas las grabaciones «ya eres Indira todo el tiempo y te sorprendes actuando como ella con tu familia». (Cortesía de Alex Deben)

Para Latidos, logró agregarle algunas prendas al personaje: aretes de colores, camisetas a rayas. ¿Esta vez pudo incorporarle otras prendas?

«Justo gracias a Claudia, la novia de Ray, conseguí los aretes. La vestuarista Nely me tenía malcriada y me buscó camisetas de todos tipos y colores. Y el aporte fueron las “sandalias chillonas”, todo el equipo sabía cuándo yo me acercaba, y bromeaban con eso».

Ray: «Yo te soy sincero, no creo que le haya aportado mucho a Miguelito. Él le aporta a Ray una barbaridad, porque es demasiado ingenuo y yo no soy para nada ingenuo o no pretendo serlo. Después de tantos años pensé que me iba a sentir ridículo y para nada. Está más real que antes y me transmitió demasiado, tanto que estoy en un proceso de desintoxicación…incluso, me pelé al calvo, porque quiero salirme de él ya.

Para que no queden dudas sobre el pelado de Ray. (Cortesía del entrevistado)

Pequeñas coincidencias

Hay dos elementos que, de ser reconocidos, pueden llamar la atención. Yaremis es la esposa de Salatti, el guionista, y no es la primera vez que Ray trabaja junto a este y Luberta.

Yaremis: «Nos conocimos en el 2005, en un proyecto audiovisual donde yo actuaba y él se encargaba del sonido. De alguna manera el vínculo laboral ha sido como un sino para nosotros, cosa que agradezco enormemente. Nos complementamos, somos nuestros mayores críticos y más grandes admiradores. Amo trabajar dentro de sus obras, pero significa reto y responsabilidad. En la actualidad tenemos un sueño en común: dirigir uno de sus guiones juntos».

Ray: «Yo llevaba años sin hacer novela, porque le decía que no a todas, no me interesaban. Pero sí, cuando se unieron de nuevo Luberta y Salatti pensé: “En esta serie algo va a salir”. Y estoy dispuesto a repetir la fórmula muchas veces más. El trabajo de ambos lo valoro como una mezcla perfecta.  Directores como Luberta, Alejandro Gil y Yoel Infante nos dan mucha libertad durante el proceso. Ellos se preocupan más por que tú estés bien como actor, que por lo que digas».

La exigencia del director se evidenció durante el rodaje, cuando los actores repitieron las escenas hasta lograr que se quería. (Cortesía Alex Deben)

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Algunos definen la comedia como un tema de ser gracioso y tener talento; otros, como una técnica que se aprende…

Yaremis: «Para cada oficio se necesita talento. Si además aprendes la técnica y te sobra voluntad, pues lo más seguro es que triunfes y te sientas realizado. Pero solo con la técnica, creo que siempre se verá tu techo, tus costuras. Y lo peor, es muy probable que sufras mucho cada proceso creativo, cuando este en realidad debería ser un goce. Al final, en cuestiones de arte, casi todo es subjetivo».

Ray: «Un humorista viene y hace lo que sabe hacer, brutal, espectacular. Pero en esta serie que he tenido la oportunidad de trabajar con actores que se dedican al humor, como Rigoberto Ferrera, me he dado cuenta de que es más importante ser un buen actor y a partir de ahí crear lo que venga».

Al joven actor le gustan las series españolas, como Aquí no hay quien viva, La que se avecina. Sin embargo, su “serie de cabecera” es Friends. Pensó en ella todo el tiempo, lo encaminó  y la volvió a ver. A propósito, Joey Tribbiani, uno de los personajes de ese programa, también tuvo un spin off en su momento. 

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¿Qué necesita un chiste para que a ustedes les dé risa?

Yaremis: «Yo en la vida me río de cualquier bobería, por cualquier cosa, menos por la burla. No tengo tipos de chistes preferidos. Creo que para que tengan éxito quien primero tiene que disfrutarlo es la persona que los hace. Eso de inmediato te contagia».

Ray: «En mi caso, muy simple. Que un actor —en comedia o no— ensaye conmigo siete veces las líneas como van y que de pronto se le vaya el texto y siga creando, ya eso para mí es chiste de la escena. Me río de esas cosas y lo hago evidente en Pensando en 3D. Creo más en lo auténtico que en el chiste preparado. Las cosas que salen de momento son las que me destrozan de la risa».

¿La serie tiene planificada una próxima temporada? ¿El desarrollo de la trama principal queda en suspenso para sugerir continuidad?

Yaremis: «Ojalá y no sea una pregunta esa primera oración y la vea como afirmación algún día —sonríe—. Las ganas, como puedes imaginar, nos sobran a todo el equipo. Pero hay que esperar, ir por partes y ver cómo transita. De la trama, no te diré nada, y ¡menos del final!».

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