Industriales: de amores y (des)esperanzas

La derrota de industriales alarga la sequía de títulos para la capital

Industriales perdió una vez más. “Ya es costumbre” o “no le ganan a nadie” son algunas de las frases que se escuchan en la capital. La afición suele ser cruel y demandante. Claro, a nadie le gusta el sabor de la derrota y ya son más de diez años sin llevarse el título.

Últimamente se han convertido en un combinado que no se parece al de la historia contada por sus defensores, quienes no deben cegarse por la pasión ante una realidad de bates congelados en momentos importantes, desconcentración y falta de carácter en instantes puntuales del juego.

Pero han existido sequías más largas y un aficionado debe tener paciencia. Así el triunfo, por mucho que demore en llegar, se disfruta mejor. En un final, ser admirador de un equipo es un sentimiento que no cree en la desesperanza y va más allá de cualquier éxito. Sin embargo, eso sólo lo saben los verdaderos seguidores de Industriales. 

Ellos conocen las historias de Carneado, Chávez, Anglada, Medina y Marquetti, y más frescos en su memoria se reproducen los pasajes de Javier, “el Duque”, Germán, Padilla, Scull, Tabares, Rudy y Malleta. Los que “vivían” en el Latino evocan un estadio lleno, con a Armandito “el tintorero” metiéndose con Lazo y una grada de tercera trepidante, impulsada por el aval de los doce campeonatos que se exhiben en el palmarés de la escuadra más ganadora en series nacionales.

Aquellos fieles son los encargados de hacerles saber a los jóvenes que existe una tradición, porque los niños sólo han visto la versión de un Industriales perdedor. La película repetida de los leones que ceden ante conjuntos que en otras épocas no podían ni recogerle los bates, y que se ha convertido, golpe tras golpe, en el segundo equipo que más derrotas acumula en postemporadas.

Y no significa vivir de la historia. Es tener conciencia de que hinchar por determinada selección va más allá de ganar o perder. Si eres azul sabes que quien no está contigo, está contra ti. 

Así, por momentos, se divide la afición en el país: quienes confían a muerte y se sienten orgullosos y los antindustrialistas. Por eso, a pesar de perder, Industriales es la noticia y un play off sin ellos, respetando a las otras partes, se siente falta de sustancia.

Hace mucho tiempo que a los antindustrialistas les va mejor. Una década de pláceme, lo que constituye la eternidad para los del bando de la capital, que como consuelo pueden usar el dato de que los Yankees de Nueva York pasan por una racha peor.

No obstante, el verdadero aficionado seguirá orgulloso, tal vez lastrando su herida, aunque recordando la máxima de aquel célebre pescador que, tras 84 días sin agarrar pez alguno y lidiando contra una aguja de grandes dimensiones, era capaz de pensar que el hombre no debe abandonar la lucha y ha de seguir hasta la muerte, porque en sus batallas puede ser destruido, pero jamás derrotado.

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