La “democracia” tiembla ante gorros de mapache

¿Y ahora estos gringos con gorros de mapache son extremistas? ¿Por qué? Si ellos solo fueron a reclamar lo que su legítimo líder les aseguró que les habían arrebatado

En el liberalismo, cuando a los ricos les va bien, todo es rosa, aunque desde hace meses se estén cavando miles y miles de tumbas comunes para enterrar gente. Pero cuando los ricos malcriados pierden, aunque sea contra los mismos ricos, ya la jugada cambia. La “democracia” tiembla.

Dice BBC en un pie de foto que el asedio al Capitolio por parte de seguidores del presidente Trump dejó escenas nunca vistas en la historia moderna de Estados Unidos. Párrafos más arriba, daba fe de que las “insólitas imágenes de decenas de personas quebrando la seguridad, invadiendo la sede del Congreso y ocupando varias salas causaron estupor e indignación en un país poco acostumbrado a este tipo de escenas”.

¡Qué raro que los estadounidenses no conozcan de estas cosas! ¡Qué sospechoso que “el mundo” piense que se acaba “el mundo” cuando tres blancos semidesnudos rompen las vidrieras y posan para la foto de la manera más infantil!

¡Qué conveniente que en América Latina sean indios narcotraficantes que se buscan el balazo en la frente; que en África sean negros corruptos, incapaces de construir la democracia; y en Oriente Medio, terroristas y dictadores que someten a su propia gente! Inferiores todos, salvajes, medio comunistas, que no han sabido seguir los sacros pasos de la America sin tilde.

¿Y ahora estos gringos con gorros de mapache son extremistas? ¿Por qué? Si ellos solo fueron a reclamar lo que su legítimo líder les aseguró que les habían arrebatado. Fueron a reclamar como reclaman en muchos países cuando consideran que algo está mal, porque ese es el derecho que el liberalismo les promete.

Cuando esto ocurre en cualquier parte es normal, pues la gente tiene “libertad de expresión”, porque para eso es la “democracia”. Como también es natural que haya muertos y heridos y ojos sangrando. Pregúntenle a Chile, a Perú, a Colombia.

¿Qué es lo “insólito”? ¿Falta de pruebas? ¿A quién le importa eso? Si las invasiones entran y entran, van y van y nadie se mete. Que vayan a hablarles de pruebas a los libios, a los sirios, a los iraquíes…

En todo caso, me refugio en las palabras del profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Carlos Monedero, cuando las presidenciales:

“La democracia norteamericana difícilmente pueda considerarse una democracia, porque pueden sacar varios millones más de votos y no ganar la presidencia, porque todos los senadores son millonarios, es decir, no se parecen en nada al pueblo al que dicen representar.

“Porque los mismos medios de comunicación que ahora han dicho, antes que se estableciera legalmente el resultado, que había ganado Biden (…) fueron los mismos que encumbraron a un demente como Trump a la presidencia del gobierno.

“Estados Unidos no es una democracia porque, para que no ganara Trump, las élites económicas, políticas y mediáticas exigieron que no ganara Sanders, es decir, limitaron realmente la expresión de la voluntad popular”.

“Estados Unidos no es una democracia porque el resultado electoral depende de lo que haga la gente de dinero. Resulta que las tecnológicas han negociado con Biden y han vencido, pero pudieron haber negociado con Trump y el resultado entonces habría sido otro (…) Estados Unidos tampoco es una democracia porque es un país donde solamente puedes presentarte a las elecciones  si reúnes millones de dólares para hacer campaña (…)”

Más recientemente, el propio Monedero, twitteó a propósito de los sucesos del Capitolio de Washington:

*ilustración: Raúl Morejón de León

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