Sangre y perdón

Tomada France 24

La represión policial ha causado por lo menos 19 muertos

¿Perdonará el pueblo Maya? Solo el pueblo Maya sabrá. Mientras tanto, reciben del presidente algo tan simple y raro desde el poder como una disculpa.

Parece lejano aquel 2016… Mientras los cruceros salían y entraban a sus anchas por el estrecho canal de la bahía de La Habana –por solo citar algunas cosas que ya no son–, el gobierno de Colombia se daba apretones de manos con la entonces FARC-EP, rubricando un proceso de paz que, los años demostraron, nació envenenado y trunco.

Un lustro más tarde, Henry Kissinger nos alerta sobre la amenaza de la escalada de tensiones entre Estados Unidos y China, previendo, a sus 97 años (entretenidos y ajetreados estos 97 del autor de Diplomacia, por solo mencionar su trayectoria teórico-literaria), una atmósfera peor que la de la Guerra Fría.

Un lustro más tarde, también conocemos la «impactante» noticia de que Bill y Melinda Gates anuncian su divorcio tras reconocer públicamente no poder continuar creciendo como pareja. Mientras esto ocurre y se promociona sin que a nadie en realidad le importe mucho, Colombia se transforma en la protagonista de turno de las grandes manifestaciones del orbe.

Todos hablan de Colombia y de los 19 fallecidos que por lo bajo se cuentan. Fallecidos no; asesinados. Algunos no acababan aún el bachillerato, otros ni siquiera participaban en la manifestación y solo pasaban por una acera adyacente, donde los encontró la bala.


Según el presidente, existe peligro de terrorismo en las protestas, infiltrados del Ejército de Liberación Nacional y de ciertas alas de las FARC aferradas a la resolución armada de conflictos. Debe ser esta aprensión la que le brinda ligereza a los gatillos.


Impactante la escena: el abatido sobre el concreto en tanto la sangre se afianza en el contén. «Así ocurre en Cuba cuando matan cerdos», piensa uno en la instintiva e involuntaria búsqueda de referentes visuales. La sangre corriendo por la alcantarilla, la sangre… y el hombre allí tirado.


Andrés Manuel López Obrador desde Yucatán, ha pedido perdón al pueblo Maya. Cinco siglos de abuso, reconoce, partiendo de la conquista, pasando por 300 años de colonia y otros 200 de independencia. AMLO sabe que la independencia, la libertad, digamos, siempre es relativa, porque históricamente los cambios del ente dominante solo han significado un mero remplazo de quién es el que se enriquece, de quién es el que asume el garrote.

Tomado de Reuters
López Obrador pide disculpas por 500 años de abuso


El pueblo Maya lo sabe y lo ha visto desde abajo. Condenado a la servidumbre por su raza, sublevado y vencido. Todavía retumban los ecos de la Guerra de las Castas.


Aún en Cuba caminan los nietos de los mayas que llegaron para vivir como esclavos. Por aquí están sus nietos, sí, los descendientes del contrabando de personas, del engaño, a quienes el maya tristón aún se les ve en la piel. No fueron los gobiernos… Fue el capital.


Andrés Manuel habla de un imperativo de ética de gobierno y de una convicción propia. López Obrador no solo pide disculpas por los abusos de sucesivas gubernaturas, en él también se levanta la vergüenza del hombre blanco por los abusos del hombre blanco.


¿Perdonará el pueblo Maya? Solo el pueblo Maya sabe. Mientras tanto, reciben del presidente de los Estados Unidos Mexicanos algo tan simple y raro desde el poder como una disculpa. El mundo aún no sospecha cuánto cabe en eso.

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